domingo, 9 de julio de 2017

La casa y el mundo

Versión libre de canción hindú, citada por Rabindranath Tagore en La casa y el mundo.
Música de Loreena McKennitt; propiedad de Quinland Road

Llegó Agosto
y el cielo se derrama en lluvia apasionada
pero
mi casa está vacía

 

Tortura y final...


Narración en base de efectos de sonido y silencio... El concepto es el de la tortura china del goteo incesante en la propia cabeza. No era suficientemente sugerente, por lo que sumé mosquito y ritmos. Y un disparo final, para acabar el sufrimiento. Aquí el audio:

miércoles, 28 de junio de 2017

Pixtoneando verde



No es que no hiciera mi esfuerzo, porque lo hice. Es divertido para mí, un poco ignorante. Pero partimos en la cátedra del principio de que la tecnología no era un fetiche, sino una herramienta. Y ante una circunstancia, hay que usar la mejor herramienta disponible.
En el contexto de un aula, es mucho más lo que aporta la creación de una idea por uno mismo o de a dos (guionista y dibujante), sin planillas prediseñadas, con el papel y el lápiz como mejores herramientas. Incluso podemos descubrir un talento, o habilitar el espacio para quien quiera utilizar un lenguaje distinto al escrito. Que puedan jugar a mezclar palabra e imagen, sin limitaciones.
Es tarde. Hoy no lo hice, pero en su momento (cuando se me dio por primera vez esta consigna) elegí ser rebelde y buscar otros programas, especialmente aquellos que no requieran conectividad, que mejoren a pixton, y que pudieran ofrecer algo que considere apto para el aula. No lo encontré. Hay muchos programas, no digo que no, cada cual con sus posibilidades... pero cada cual tiene su limitación.
Tal vez soy exigente. Tal vez el comic es un tema que me toca. Es el primer tema que di en un aula (talleres en las aulas sobre el comix Maus, de Art Spiegelman). Y salieron cosas muy buenas, en 15 minutos, con grupos de cuatro o cinco, con papel y fibrones. Cosas que no me imagino surgiendo de estas plataformas.
De todos modos, valió la pena intentarlo.

martes, 20 de junio de 2017

De publicidad y universales colonizados





MARCO TEÓRICO

Como la fotografía en Las babas del diablo de Cortázar, la imagen presenta un recorte focalizado de la realidad, pero cuyos elementos, además de relacionarse entre sí, son capaces de dispararse al exterior y reintegrarse como un todo. En un fenómeno de territorialización y desterritorialización deleuzeana, la imagen entra en contacto con el mundo exterior para cobrar sentido, y vuelve hacia adentro para reconfigurar ese mundo en una visión única de la que es significante. Barthes no se aparta mucho de esta idea al proponer un más allá integrado a la imagen, y en “Retórica de la imagen” (Communications, 1964) integra esta idea en el análisis de una publicidad. Porque, para el autor, “en la publicidad la significación de la imagen es con toda seguridad intencional (…); si la imagen contiene signos, tenemos la certeza de que esos signos están completos, formados de manera que favorecen su mejor lectura: la imagen publicitaria es franca o, por lo menos, enfática”.
Es con este marco que al interior de la cátedra desarrollamos el análisis de una publicidad específica, de Branca, con el slogan enfático de “Es como tomar sol. Todos toman el mismo.”


EL ANÁLISIS

La imagen es por sí rica en contenido. Distintos elementos pueden ser analizados de distintas formas, y así lo hicieron las compañeras Vera, Florencia, Julia, entre otras. Pero yo quiero focalizar un elemento, que es a mi gusto el que sintetiza el mensaje publicitario: la pretensión de universalidad.
Esta pretensión de universalidad se sustrae de la mixtura de texto e imagen. El texto es verdaderamente importante y es el que integra el sentido de la imagen, y no por razones inocuas está presente en un primer plano y en letras llamativas, compitiendo incluso con la imagen del producto. Al asumir “todos”, junto a la referencia del sol como algo único, se constituye una visión de mundo, del que la imagen es subsidiaria y a la cual se quiere integrar el producto. La palabra “único” junto al nombre de la marca no hace más que completar la sensación de que la pretensión de un arquetipo universal es la imagen (en el sentido de símbolo) detrás de la que se escuda la campaña. Julia señala algo similar en su análisis, y puedo diferir un poco de las palabras de Florencia en tanto no veo una argentinidad reflejada: no hay una identidad construida en oposición a otras, porque no se habla de identidad en tanto solo existe la normalidad.
¿Cuál es esta normalidad? Observemos con atención la imagen. Observamos un hombre y una mujer, ambos jóvenes, con expresiones vacías y despreocupadas, a ojos cerrados tomando sol bajo un cielo despejado que es fondo. ¿Podemos ver ahí una imagen universal? Corresponde al canon de lo normal occidental: fenotipos racializados blancos, en cuerpos  estéticamente arquetípicos para la edad asumida para la nueva vida. Hay una negación de otros cuerpos, de otras edades. Tenemos también la pareja heterosexual como definición de lo normal, y una forma de concebir el ocio: asociado al calor, imagen del uso normal de tiempo libre en vacaciones, bajo el sol y el calor (el hielo en el vaso es sugerente).
Este es el mensaje que quiere anclarse en la interpretación y diferenciarse de otros: la posibilidad del espectador de identificarse, sino en una realidad, en una representación y horizonte de la normalidad asumida como ideal, que bombardea y configura la realidad en un sinfín de imágenes externa a esta publicidad en cuestión pero en cuyo numen se territorializa, a cuyos valores uno adscribe solo y en tanto consumas el producto en cuestión, “único” para un público al mismo tiempo único y homogéneo, universal.


Bibliografía de interés:

-          Roland Barthes, Lo ovio y lo obtuso, imagenes, gestos y voces, Paidos; 3º Impresión, 2014

-          Gilles Deleuze; Félix Guattari. Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia. Editorial PRE-TEXTOS. Valencia, 1994 (versión en pdf aquí)

Manipulación de imágenes (Abra su mente al capital)

Imagen original:






Redimensionada:

Recortada:



Clonada:



Imagen extraída de Miguel Brieva. Dinero. Revista de poética financiera e intercambio espiritual.

De cómo el mensajero no tiene la culpa



“Pero las ‘noticias falsas’ se llamaban ‘información’, puesto que eran publicadas de buena fe por periodistas profesionales.” En Temerarios distribuidores de patrañas, artículo de Pierre Rimbert, publicado en Le Monde Diplomatique, enero de 2017.


En el marco de la cátedra y empezando el trimestre, se planteó la cuestión de si la red informa o desinforma, y entre otros, las compañeras Maira y Yohana presentaron sus opiniones al respecto, en sendos blogs. Se plantea una pregunta que ha sido objeto de muchas controversias, en función de la relación entre Internet y las redes sociales como espacios de circulación de la información y el control de los criterios de verdad que pueden aplicarse a la misma.
Abrí esta entrada con una cita de un artículo de El Dipló. Pocos meses después dedicaría un Dossier completo al tema, al igual que muchos otros medios vienen preocupándose de esto con frecuencia. El disparador fue la elección norteamericana, pero habituados como estamos a recibir noticias de naranjas libias sidosas, podemos asumir que forma parte de una problemática común que aparece en las redes.
Pregunto: ¿es problemática particular de las redes?
El artículo citado hace en un cuarto de página de diario la recopilación de las mentiras con las que crecieron los diarios que se hacen eco de esta crítica. Y viviendo nosotros en una realidad mediática nacional donde el espectáculo de lucha entre medios por denostarse al mismo tiempo que fabrican noticias que responden a lobbies distintos, no nos cuesta tomar rápido partido: Los medios de comunicación tradicionales (también) mienten.
No se trata de un problema de Internet, aunque en él se ve todo maximizado. Siendo una herramienta relativamente nueva, se enfrenta al temor que lo nuevo genera en nuestras sociedades. Y podemos sumarle el agravante de disputar un espacio de poder con los proveedores tradicionales de información, los mismos que construyen su alternativa en las redes y tratan de acaparar, muy de a poco, el mercado de la información digital.
Por eso, ante la pregunta de si la red informa o desinforma, decido que no puede echarsele culpa a la herramienta, de lo que hacen quienes hacen uso de ella. Simplemente, la red no creo todavía los criterios de legitimidad que se desarrollaron en otros medios. La legitimidad periodística, así como la científica y cualquier otra relacionada con la información y el conocimiento, necesita de criterios de verificabilidad. Pero también forman parte de una lucha de poder en la superestructura del sistema capitalista para definir qué intereses son capaces de imponer sus propias nociones de verdad, sus propias lecturas de mundo y sus propios focos, sobre qué información es la requerida y sobre la cual es antiético mentir. Por más que nos agarremos contra el mensajero, contra la vieja fábula, la noticia que hoy les traigo no va a cambiar: los medios mienten. Los más legitimados y los menos. Y un día la mentira aburre, y deja de ser verdad, y otras mentiras (porque todos mentimos) ocupan el lugar de las viejas, con otros portavoces. Porque la legitimidad para definir verdades se pelea día a día. Y las redes son (solamente) otro campo de batalla.


(Imagen de Miguel Brieva, un viejo fetiche)

domingo, 18 de junio de 2017

Sobre cómo no hay tecnología de la comunicación más fuerte que la palabra, ni garante de su permanencia más efectivo que la memoria colectiva.



EL JURAMENTO DE MANDEN


 
Los cazadores declaran: toda vida humana es una vida.
Es cierto que una vida llega a la existencia antes que otra,
pero una vida no es más 'antigua', más respetable que otra,
igual que una vida no es superior a otra.


Los cazadores declaran: siendo toda vida una vida,
cualquier daño que se le cause exige reparación.
En consecuencia, que nadie ataque gratuitamente a su vecino,
que nadie cause daño a su prójimo, que nadie martirice a su semejante.

Los cazadores declaran:
que todos velen por su prójimo,
que todos veneren a sus progenitores,
que todos eduquen a sus hijos como corresponde,
que todos 'mantengan', contribuyan a las necesidades
de los miembros de su familia.

Los cazadores declaran: que todos velen por el país de sus padres,
por su país o su patria, 'faso',
hay que escuchar también y sobre todo a los hombres;
porque 'cualquier país, cualquier tierra que viera desaparecer
de su faz a los hombres
caería pronto en la nostalgia'.

Los cazadores declaran:
el hambre no es una buena cosa,
la esclavitud tampoco lo es;
son las peores calamidades que pueden suceder
en este bajo mundo.
En tanto conservemos el carcaj y el arco, el hambre no matará a nadie más en Manden,
si por azar el hambre volviera a asolarnos;
la guerra no destruirá nunca más poblados
para conseguir en ellos esclavos;
es decir, nadie colocará a partir de ahora el freno en la boca de
su semejante para llevarlo a la venta;
nadie será tampoco azotado, mucho menos ejecutado,
porque sea hijo de esclavo.

Los cazadores declaran:
el espíritu de la esclavitud se ha apagado desde el día de hoy,
'de un muro al otro', de una frontera a la otra de Manden;
la razzia se ha desterrado desde hoy en Manden;
las tormentas nacidas de estos horrores han acabado desde
hoy en Manden.

¡Qué prueba la del tormento!
Sobre todo cuando el oprimido no puede recurrir a nadie.
al esclavo no se le tiene consideración, en ninguna parte del mundo.
Las gentes de antes nos dicen: “El hombre como individuo
hecho de huesos y de carne, de médula y de nervios,
de piel recubierta de pelos y de cabellos,
se nutre de alimentos y de bebidas;
pero su 'alma', su espíritu vive de tres cosas:
ver lo que quiere ver,
decir lo que quiere decir,
hacer lo que quiere hacer.
Si carece de una sola de estas cosas,
sufrirá y con seguridad se marchitará”.

En consecuencia, los cazadores declaran:
a partir de ahora, todos son dueños de su persona,
a partir de ahora, cada uno es libre de sus actos,
cada uno dispone de los frutos de su trabajo.
Éste es el juramento de Manden, que todo el mundo lo oiga.

(traducción extraída de aquí. Imagen y biografía de Sundaita Keita aquí)